cytcerones

Cicerones de Ciencia y Tecnología

¿Buena o mala onda?

Publicado por Beatriz en Mayo 24, 2008

Efectos biológicos de los campos electromagnéticos

Álvaro vive en la Sierra de Guadalajara. El pueblo se llama Molina y tiene tan poca cobertura que se desespera cada vez que sale de ruta con el coche y quiere estar localizable. El móvil siempre le acompaña y cuando se sienta frente al portátil lo deja en una estantería que está sobre la mesa, a la altura de las cejas, porque con sus despites alguna vez lo tomó por ratón inalámbrico. Por cierto, ya ha instalado su router nuevo y la impresora, todo Wi-Fi, sin cables para que no molesten. Lo que Álvaro aún no sabe es que sus protestas y las de sus vecinos han llegado a buen puerto, pronto tendrán un antena de telefonía móvil cerca de sus casas.

La provincia de Guadalajara es difícil por razones geográficas y según Carlos Cernuda, portavoz de los operadores de telefonía móvil sobre despliegue de antenas en España, “sería necesario ampliar el número de antenas un 20 % para mejorar la cobertura”. Alberto Mayor, de Ecologistas en Acción, espera que esta vez cumplan con la ley pues se dieron casos polémicos en la capital. “Una instalación estaba apenas a 50 metros de las viviendas y en las proximidades de un colegio”, recuerda, “ y la ley establece que deben estar alejadas 800 metros y que se limitarán estas instalaciones en centros hospitalarios y geriátricos, residencias de ancianos, centros educativos, escuelas infantiles y en todos aquellos espacios que se definan de especial riesgo”, enfatiza.

Álvaro celebrará la mejora de cobertura, al fin y al cabo todavía no se ha demostrado la peligrosidad de las instalaciones de radiocomunicación. Pero tampoco se ha probado su inocuidad, diría José Luis Bardasano, director del departamento de Especialidades Médicas en la Universidad de Alcalá de Henares. Bardasano, que también es presidente de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud, asegura que “cuando hay contaminación electromagnética se alteran los ritmos cerebrales, porque las antenas que están todo el día emitiendo nos influyen como si se tratase de luz visible, al menos así es como lo percibe la glándula pineal que tenemos en el cerebro”.

Presencias invisibles

Una glándula del tamaño y forma de un piñón, situada en el encéfalo, que ya Descartes postuló como “el asiento del alma”. Algunos científicos, como Bardasano, la consideran un órgano receptor magnético que integra información electromagnética ambiental. Las variaciones periódicas de la luz promueven los ritmos diarios o circadianos, y se registran a través de la retina. Además creen que esta glándula también percibe las variaciones del campo geomagnético o de las radiaciones de frecuencia extremadamente baja, conocidas como EFL.

Bardasano explica que “esta glándula segrega en la oscuridad o en la noche una hormona, denominada melatonina, que regula la liberación de otras hormonas y nos protege del cáncer, pero si las radiaciones influyen en ella como si fuera luz suprimen la producción de estas hormonas”. ¿Estamos ante una realidad invisible que afecta a nuestra vida y a nuestro sueño? Y pensar que Álvaro, como tantos otros jóvenes, dejan su portátil enchufado casi en la cabecera de la cama.

espectro electromagnetico

Sin embargo, la contradicción permanece como compañera de viaje en los avatares de la ciencia. Diseñar estudios científicos que permitan asociar los campos electromagnéticos a la aparición de enfermedades en general, y de cánceres en particular, parece tan complicado que obliga a gran parte de los expertos a no pronunciarse sobre el tema. Dicen, además, que no existe investigación que haya sido capaz de establecer una relación entre dosis y efectos biológicos de la radiación no ionizante. La misma de los infrarrojos, el radar, las microondas, las ondas de radio y televisión, las emitidas por electrodomésticos y líneas de alta tensión.

Multitud de ondas electromagnéticas artificiales, de la mano del avance tecnológico, se suman al campo eléctrico terrestre que resulta de la diferencia de carga entre la ionosfera y la corteza, al campo geomagnético que nos protege de las radiaciones y partículas cósmicas, a las ondas EFL que proceden de descargas y otras emisiones eléctricas en la atmósfera. Multitud de energías y radiaciones que si bien en ocasiones son beneficiosas, pues también tienen aplicaciones terapéuticas, otras veces son nocivas y peligrosas. Dos caras de una misma moneda, como el doctor Jekyll y míster Hyde, se suceden en una difícil convivencia.

Una cama peculiar

Y mientras Álvaro deja su móvil tan a mano, especialistas en bioelectromagnetismo aseguran que tantas ondas artificiales, a pesar de ser débiles, alteran nuestro organismo generando un estrés oxidativo que disminuye la eficacia del sistema inmunológico y que, a la larga, puede llevarnos a enfermedades crónicas o degenerativas como cáncer, leucemia, Alzheimer, cataratas o diabetes. Ha sido este estrés oxidativo el objeto de estudio de los doctores Darío Acuña y Germaine Escames, del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada.

En su investigación, Acuña y Escames han demostrado las posibilidades terapéuticas de un “equipo de descanso” fabricado por BioVital. Una cama con una característica peculiar, un cubrecolchón con una malla de carbono para absorber las radiaciones electromagnéticas que el cuerpo ha ido acumulando a lo largo del día y eliminarlas con una toma a tierra.

Se afirma en su estudio que “el control de un buen descanso evitando que campos electromagnéticos y/o cargas electrostáticas interfieran es muy eficaz para inducir las respuestas que permiten controlar el daño oxidativo/nitrosativo acumulado a lo largo del día”. Y se hace alusión a una longevidad saludable añadiendo “si tenemos en cuenta que los radicales de oxígeno y nitrógeno están relacionados con el envejecimiento, tanto externo o cutáneo como interno u orgánico y tisular, un reposo adecuado permitirá mantenerlos controlados evitando su exceso”.

Existen muchos estudios contradictorios, la controversia permanece. Hay científicos que señalan que si nos basamos en los modelos al uso de carcinogénesis, los campos electromagnéticos no alteran la estructura del material genético ni producen mutaciones y no pueden, por tanto, considerarse agentes iniciadores o genotóxicos. Otros investigadores difieren de esta conclusión.

El debate continúa

Se dice en la comunidad científica que los resultados también son contradictorios cuando se analizan los efectos sobre la sangre y el proceso de formación de las células sanguíneas, la hematopoyesis, o cuando se estudian las afecciones al sistema inmunológico o sobre el sistema nervioso. Se admite, no obstante, que el sistema nervioso debe ser mucho más sensible a las ondas electromagnéticas de lo que en principio se preveía. ¿Será necesario hablarle a Álvaro del principio de precaución?

Hay investigaciones sobre campos resonantes extremadamente débiles de la Tierra, o resonancias de Shumann, que afirman que a determinadas frecuencias (de 7,8 a 32,5 Hz) podrían actuar como contadores de tiempo naturales acoplados a las frecuencias electroencefalográficas humanas. Aún está sin confirmar, pero algunos señalan que las alteraciones observadas en los ritmos circadianos podrían ser una prueba.

Por un lado, no se conoce con certeza qué aspecto del campo magnético al que se está sometido es el más importante a la hora de producir un efecto sobre la salud de un ser vivo. ¿Es el nivel medio de exposición diaria?, ¿el número de veces que se aplica?, o ¿la exposición por encima de cierto umbral? Se trata del problema, aún no resuelto, de la dosimetría. Por otro lado, la experimentación en animales puede agregar confusión porque, dada la complejidad de los factores que intervienen en el proceso de la radiación electromagnética, extrapolar a distintas frecuencias en la comparación con la especie humana puede implicar errores de interpretación.

Mientras el debate científico continúa, el despliegue de redes Wi-Fi y antenas de telefonía móvil va en aumento, se fabrican camas BioVital, neutralizadores Gamma-7 para móviles y portátiles, y se reparten folletos con consejos de autoprotección. “Informar sin alarmar” es el santo y seña de muchas organizaciones. Quizás caiga alguno de estos folletos en las manos de Álvaro, pero será difícil saber si es de “buena o mala onda” que esto suceda unos días antes de su primera resonancia magnética nuclear. La columna vertebral le da guerra desde hace tiempo.

Consejos prácticos de protección

Sobre electrodomésticos:
Mantenerse a la mayor distancia posible de los aparatos eléctricos.
Apagar todos los equipos eléctricos cuando no se usen, o desenchufarlos.
Utilizar monitores de baja radiación o pantallas de filtro que la reduzcan.
Utilizar bombillas de bajo consumo a una distancia adecuada.
Mantenerse al menos a un metro de la luz fluorescente.

Sobre telefonía móvil:
Evitar hablar más de 30 minutos al día por el teléfono móvil, así como su uso en niños.
Cuando esté en “standby”, mantenerlo lejos de riñones, corazón, ojos o cerebro.
Alejarse de los cargadores de baterías al menos unos 1,5 metros.
Alejarse de las antenas repetidoras, por su potencia, y reducir la duración de la exposición.

Una respuesta para “¿Buena o mala onda?”

  1. Beatriz escribió

    Para escribir este reportaje me he basado en noticias y artículos relacionados con el tema, y parte del libro “Bioelectromagnetismo. Ciencia y Salud”, de Bardasano. He de confesar, sin embargo, que me he permitido alguna licencia con el único fin de practicar un ejercicio de estilo. Álvaro es fruto de mi imaginación, aunque podríamos ser cualquiera. Si en Molina pondrán o no una antena de telefonía móvil también lo desconozco, aunque sí es conocido el problema de cobertura en la provincia de Guadalajara. Las declaraciones de Carlos Cernuda y Alberto Mayor se han extraído de la revista “El Decano de Guadalajara”. Sin embargo, escribo “Mayor espera que esta vez cumplan con la ley” permitiéndome otra licencia.

Escribe un comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>